Un modelo cuantificado hasta 2100 que obliga a discutir con números, y un punto débil que el propio informe reconoce
En la Escuela de Economía de París, el World Inequality Lab presentó en junio el primer plan completamente cuantificado que reúne cuatro asuntos que los informes sobre clima y desarrollo suelen tratar por separado: la redistribución mundial, la reforma de la arquitectura financiera internacional, la transformación del sistema energético y el cambio en los patrones de consumo. La conclusión cabe en una línea. Un bienestar elevado para toda la humanidad es compatible con un planeta habitable, pero solo si se cumplen tres condiciones a la vez.Conviene mirar antes el punto de partida, porque de ahí sale todo lo demás. La renta nacional media mensual por habitante va de 290 euros en el África subsahariana a 4.590 en América del Norte y Oceanía, una brecha de 16 a 1 en torno a una media mundial de 1.410. La mitad más pobre de la población posee el 2% de la riqueza. Los multimillonarios, que son el 0,001% de la humanidad, poseen el 6%.
Tres condiciones que no funcionan por separado
La primera es descarbonizar con rapidez los sistemas energéticos. Nadie la discute sobre el papel. La segunda es lo que el informe llama suficiencia: recortar con fuerza las horas de trabajo y la extracción de materias primas, y modificar el consumo, la alimentación, el uso del suelo y la cobertura forestal. La tercera, la que da identidad al proyecto, consiste en reducir de forma drástica la desigualdad de renta, riqueza y poder, tanto entre países como dentro de ellos.
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