Derechos laborales en la era de la gestión automatizada
Hay una dimensión del impacto de la inteligencia artificial en el trabajo que los grandes debates sobre automatización y empleo tienden a dejar en segundo plano. No es la destrucción de puestos, que genera titulares y moviliza a sindicatos. Es algo más cotidiano y más difícil de ver: los millones de personas que siguen trabajando, que no han perdido su empleo, pero que cada día son evaluadas, instruidas o vigiladas por un sistema que no pueden interrogar, que no les debe explicaciones y que, en los casos más graves, puede costarles el puesto con una decisión que ninguna persona humana ha revisado.
Esa realidad tiene nombre: gestión algorítmica. Y según el documento de trabajo de la OCDE sobre algoritmos en los lugares de trabajo, publicado en diciembre de 2025, el 79% de los gestores en los principales países europeos encuestados afirma que su empresa usa al menos una herramienta algorítmica para instruir, supervisar o evaluar a los trabajadores. En Estados Unidos, la cifra alcanza el 90%. No estamos ante un fenómeno marginal ni limitado a las plataformas de reparto. Estamos ante una transformación silenciosa de las condiciones de trabajo que afecta a sectores enteros y que la regulación todavía no ha sabido encuadrar del todo.



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