15 junio 2026

El día que la Administración Trump apagó la IA para el resto del mundo

12 de junio de 2026, a las 17:21 hora de la costa este, el Gobierno de Trump ordenó a 𝘈𝘯𝘵𝘩𝘳𝘰𝘱𝘪𝘤 suspender el acceso a sus modelos Fable 5 y Mythos 5 para cualquier ciudadano extranjero, incluidos los no estadounidenses físicamente en territorio americano.

𝘈𝘯𝘵𝘩𝘳𝘰𝘱𝘪𝘤 hizo lo único que podía hacer: desactivar ambos modelos para todos los usuarios del mundo, de forma inmediata.

No era un fallo técnico. Era una decisión política.

El motivo alegado es de seguridad nacional, vinculado a un supuesto método para hacer jailbreak a Fable 5. Anthropic discrepa y sostiene que es una vulnerabilidad estrecha, presente también en otros modelos, y critica la falta de un proceso transparente. La empresa calificó la orden de 𝘮𝘢𝘭𝘦𝘯𝘵𝘦𝘯𝘥𝘪𝘥𝘰 y trabaja para recuperar el acceso. Mientras tanto, el resto de sus modelos sigue operativo. Solo los más avanzados quedaron fuera de alcance.


Para un europeo, el episodio tiene una dimensión que va más allá del inconveniente de quedarse sin herramienta.

10 junio 2026

No has perdido tu empleo. Pero un algoritmo decide si lo mereces

 Derechos laborales en la era de la gestión automatizada


Hay una dimensión del impacto de la inteligencia artificial en el trabajo que los grandes debates sobre automatización y empleo tienden a dejar en segundo plano. No es la destrucción de puestos, que genera titulares y moviliza a sindicatos. Es algo más cotidiano y más difícil de ver: los millones de personas que siguen trabajando, que no han perdido su empleo, pero que cada día son evaluadas, instruidas o vigiladas por un sistema que no pueden interrogar, que no les debe explicaciones y que, en los casos más graves, puede costarles el puesto con una decisión que ninguna persona humana ha revisado.

Esa realidad tiene nombre: gestión algorítmica. Y según el documento de trabajo de la OCDE sobre algoritmos en los lugares de trabajo, publicado en diciembre de 2025, el 79% de los gestores en los principales países europeos encuestados afirma que su empresa usa al menos una herramienta algorítmica para instruir, supervisar o evaluar a los trabajadores. En Estados Unidos, la cifra alcanza el 90%. No estamos ante un fenómeno marginal ni limitado a las plataformas de reparto. Estamos ante una transformación silenciosa de las condiciones de trabajo que afecta a sectores enteros y que la regulación todavía no ha sabido encuadrar del todo.


 Esta líneas analizan qué derechos tienen hoy los trabajadores frente a los sistemas que los gestionan, qué marcos normativos existen en Europa, qué lagunas quedan y qué anticipa la primera sentencia española que ha puesto a la IA en el centro de un conflicto laboral con resolución judicial.

02 junio 2026

Hackeando al humano: Por qué tu cerebro está programado para caer en el phishing (y cómo reprogramarlo)

La psicología que hace que piques aunque sepas que es una trampa


El correo llega a las 14:37. El asunto anuncia un cargo no autorizado en la tarjeta corporativa. El remitente parece el banco de siempre. El cuerpo del mensaje incluye un enlace para cancelar la operación. Quien lo lee conoce de sobra las señales de alarma. Has completado tres cursos de concienciación este año. Sabes que no debes pulsar enlaces sospechosos. Y aun así, tres segundos después, el clic ya se ha producido. El dedo se movió antes que el juicio. 

Este desenlace no responde a la ignorancia, sino a una asimetría radical entre la velocidad del estímulo y la velocidad del análisis. La neurociencia cognitiva, y en particular el modelo de procesamiento dual que popularizó Daniel Kahneman, ofrece un marco que explica por qué el conocimiento teórico se desmorona en el momento exacto en que más falta hace.


 El conocimiento no siempre gobierna el comportamiento. Eso no es una debilidad personal. Es una característica estructural de cómo funciona el cerebro humano. Y es precisamente esa característica la que los ingenieros sociales llevan décadas explotando con una eficacia que no deja de crecer.

30 mayo 2026

Naciones Unidas convierte la inacción climática en responsabilidad jurídica

La Asamblea General de Naciones Unidas acogió formalmente la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre el cambio climático. El resultado, 141 votos a favor, 28 abstenciones, 8 en contra, dice más sobre el estado del multilateralismo climático que cualquier declaración de intenciones.

El 20 de mayo de 2026, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó una resolución que recoge formalmente la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre las obligaciones de los Estados frente al cambio climático. No es un documento técnico ni un acuerdo de financiación. Es algo más difícil de conseguir: un consenso político amplio sobre lo que los Estados deben hacer, y sobre las consecuencias de no hacerlo.

El resultado fue claro. 141 países votaron a favor. Solo 8 en contra.

El cambio que introduce la Opinión Consultiva


La Opinión Consultiva fue solicitada por la propia Asamblea General en 2023, tras una iniciativa impulsada por Vanuatu y un grupo de pequeños Estados insulares, que llevan años en primera línea de los efectos del cambio climático sin haber contribuido de forma significativa a causarlo.


25 mayo 2026

Magnifica Humanitas: la postura del Papa León XIV sobre la IA y el paradigma tecnocrático

El diagnóstico: un cambio de época con riesgos reales


León XIV parte de una constatación sencilla: vivimos una transformación sin precedentes. La digitalización, la robótica y la inteligencia artificial ya no son tendencias emergentes; están tejidas en el tejido de la vida cotidiana, moldean decisiones colectivas y modifican el imaginario de sociedades enteras. Lo que preocupa al Papa no es la tecnología en sí, sino la concentración del poder que la sostiene. En el pasado, los estados orientaban la innovación. Hoy lo hacen actores privados transnacionales con recursos superiores a los de muchos gobiernos, operando con escasa transparencia y rendición de cuentas.


La IA: herramienta valiosa pero no neutral


El Papa dedica varios apartados a describir qué es y qué no es la inteligencia artificial. Es explícito: estos sistemas imitan funciones de la inteligencia humana, la superan en velocidad y cálculo, pero no experimentan, no tienen cuerpo, no conocen el amor, la amistad o la responsabilidad. No poseen conciencia moral. Cuando generan respuestas que parecen empáticas o comprensivas, simulan algo que no habita en ellos.

La IA genera riqueza. El Estado asume los costes. Eso debe de cambiar.....

En febrero de 2026, el Congreso de los Diputados acogió la jornada Tax the Robots?, impulsada por varios grupos parlamentarios, con una pregunta en el centro del debate que llevaba años circulando en seminarios académicos y documentos de organismos internacionales pero que rara vez había llegado tan lejos en la política española: ¿Deben las empresas que sustituyen trabajadores por sistemas inteligentes contribuir al coste social de esa sustitución? No era una propuesta técnicamente nueva. Era la primera vez que se planteaba con esa claridad en sede parlamentaria, con representantes de todos los grupos, economistas y juristas laborales en la misma sala.

La reacción fue la previsible. Adhesiones desde la izquierda, rechazos desde las patronales y los sectores más liberales, y un silencio calculado desde los partidos que preferían no pronunciarse sobre algo tan políticamente incómodo. 

Lo que nadie hizo fue negar que el problema que la propuesta intenta resolver existe.