18 julio 2026

El aplazamiento del AI Act traslada el coste del retraso a los ciudadanos

Qué cambia y qué no cambia con el Digital Omnibus, y a quién beneficia el nuevo calendario


El pasado 29 de junio, el Consejo de la Unión Europea dio la aprobación final al Digital Omnibus on AI, consolidando la primera gran reforma del Reglamento de Inteligencia Artificial (Reglamento UE 2024/1689) antes de que sus obligaciones más estrictas lleguen a aplicarse.

Con este paso, el Reglamento de Inteligencia Artificial (Reglamento UE 2024/1689) la parte más exigente de su contenido, las obligaciones para los sistemas de alto riesgo, no van a llegar a aplicarse un solo día. El Parlamento Europeo había dado ya su visto bueno el 16 de junio. Queda un trámite: la publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea, prevista para las próximas semanas y, en cualquier caso, antes del 2 de agosto de 2026. Tres días después de esa publicación, el texto reformado entra en vigor.


Ahora mismo, la ley vigente sigue siendo, en sentido estricto, el AI Act tal como se aprobó en 2024. La precisión importa porque buena parte de lo que se ha escrito sobre este cambio da por aplazadas obligaciones que, mientras el Diario Oficial no publique el texto, siguen siendo exigibles según el calendario original. Quien planifique el cumplimiento de su organización sobre una fecha todavía no publicada asume un riesgo evitable.

16 julio 2026

Está pasando... La desprotección avanza más rápido que la respuesta institucional


Boletín del 16 de julio de 2026

Cuatro decisiones tomadas en las últimas dos semanas comparten un mismo patrón: la protección retrocede justo cuando la evidencia exige lo contrario. Washington desmonta una salvaguarda de cincuenta años para la fauna en peligro mientras persigue a la Corte Penal Internacional por hacer su trabajo. En Ginebra, un panel científico de la ONU advierte que ningún marco regulador sigue el ritmo de la inteligencia artificial. En España, Greenpeace documenta cómo miles de millones destinados a la transición energética terminan por financiar los combustibles que la propia crisis climática debería desterrar. No son sucesos aislados: es la misma lógica repetida en cuatro terrenos distintos.

La inteligencia artificial avanza más rápido que las normas que deberían gobernarla.


El Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial, convocado por la ONU, presentó en julio un diagnóstico incómodo: la tecnología evoluciona a un ritmo que ninguna estructura de gobernanza actual logra seguir. Existen ya más de cuarenta marcos regulatorios distintos en el mundo, fragmentados y rara vez sometidos a una evaluación independiente real. Muchas certificaciones de seguridad siguen a cargo de las mismas empresas que desarrollan los sistemas, lo cual vacía de sentido la supervisión. El asunto llegó al primer Diálogo Mundial sobre la Gobernanza de la Inteligencia Artificial, celebrado en Ginebra a inicios de mes, donde António Guterres reclamó reglas dignas de la confianza mundial y alertó de que el 99 % de los deepfakes detectados tiene contenido sexual, el 96 % dirigido contra mujeres y niñas. La oportunidad de ordenar esta tecnología sigue abierta. Nada garantiza que siga estándolo por mucho tiempo. Más información en Noticias ONU.

13 julio 2026

Está pasando.... Derechos Humanos, Sostenibilidad y Tecnología


Boletín del 13 de julio de 2026


Esta edición reúne cinco noticias de los últimos días que trazan un mapa de contrastes. La inteligencia artificial ya cura y también divide, según reconoce la propia ONU. España bate récords de generación renovable mientras sus redes no dan abasto para aprovecharlos. Alemania demuestra que la transición energética funciona cuando se acompaña de inversión industrial. Junio deja el mes más caluroso jamás registrado en Europa occidental, un dato que exige políticas más ambiciosas, no más cautela. Y Amnistía Internacional documenta que, incluso en un año marcado por retrocesos autoritarios, la presión ciudadana sigue liberando presos políticos y condenando a los responsables de crímenes contra defensores de derechos humanos.


La ONU advierte: la gobernanza de la IA no sigue el ritmo de sus capacidades


El Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial de Naciones Unidas presentó su primer informe preliminar en el marco del Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA, celebrado en Ginebra los días 6 y 7 de julio. El documento reconoce avances médicos notables. La IA ha predicho la estructura de más de 200 millones de proteínas y acelera el descubrimiento de fármacos. Sistemas de alerta temprana basados en estos modelos permiten anticipar crisis de inseguridad alimentaria antes de que se produzcan. También ayudan a detectar antes el cáncer de mama y amplían el acceso sanitario en idiomas locales en países con escasez de personal médico.

11 julio 2026

Está pasando... El avance de la inteligencia artificial (IA), su impacto en la sostenibilidad y la defensa de los derechos humanos centran los debates mundiales


El avance de la inteligencia artificial (IA), su impacto en la sostenibilidad y la defensa de los derechos humanos centran los debates mundiales. Los eventos e informes de este mes de julio de 2026 marcan un punto de inflexión en la gobernanza tecnológica.

1. Cumbre de la ONU en Ginebra: Diálogo Mundial sobre la Gobernanza de la IA


El Diálogo Mundial sobre la Gobernanza de la IA, organizado por las Naciones Unidas en Ginebra, reúne a delegaciones internacionales con un objetivo claro: pasar de los debates teóricos a mecanismos prácticos de cooperación que garanticen los derechos humanos.
El dilema del control: Las autoridades advierten sobre la velocidad desbocada de la tecnología, señalando que los sistemas avanzados se trasladan con rapidez a ámbitos críticos antes de que existan salvaguardas efectivas. Se debate intensamente la necesidad de establecer límites globales frente a riesgos de daños catastróficos.

Evidencias de abusos: Las sesiones exponen un aumento exponencial de violaciones de derechos fundamentales vinculadas a la suplantación de identidad y la creación de imágenes explícitas no consentidas, con un impacto directo sobre colectivos vulnerables y menores.
Decisión humana: La cumbre defiende un principio básico para el futuro digital: las máquinas pueden informar, pero solo las personas deben decidir y asumir la responsabilidad.

El agua como derecho humano: qué papel juegan las empresas en la crisis hídrica global

En La Calera, a las puertas de Bogotá, Coca-Cola FEMSA extrae más de cien millones de litros de agua al año de siete manantiales andinos para envasar la marca Manantial. Durante el fenómeno de El Niño de 2024, los habitantes del municipio sufrieron restricciones severas de suministro mientras la planta siguió operando con normalidad. La Procuraduría General de la Nación abrió una investigación en octubre de 2025. El conflicto no es nuevo ni excepcional: reproduce un patrón que se repite en decenas de territorios donde una empresa capta agua de una fuente compartida y una comunidad se queda con menos de la que necesita.

El agua es un derecho humano reconocido formalmente por la Asamblea General de Naciones Unidas desde 2010, mediante la resolución 64/292. El texto, impulsado por Bolivia y respaldado después por resoluciones sucesivas copatrocinadas por España y Alemania, estableció que el agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para el disfrute de todos los demás derechos humanos. En 2025, la Corte Interamericana de Derechos Humanos fue más lejos: en su Opinión Consultiva OC-32/25 declaró el agua un derecho autónomo y vinculante para los Estados de la región, y fijó que no puede tratarse como mercancía ni subordinarse al uso industrial frente a las necesidades humanas y ecosistémicas.

 

10 julio 2026

Noticias - El dilema ambiental de la inteligencia artificial y el nuevo marco global de derechos digitales

10 de Julio 2026

Sostenibilidad: Microsoft publicó el Informe de Sostenibilidad Ambiental 2026. El documento revela que las emisiones de alcance 2 (derivadas del consumo eléctrico) subieron del 2% al 13% debido a la expansión de centros de datos para inteligencia artificial. Para mitigar el impacto, la empresa expandió los centros circulares y logró reciclar el 92% de los componentes de servidores fuera de servicio. Leer informe de sostenibilidad


Derechos humanos: La cumbre de gobernanza de la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra cerró con alarmas claras sobre la rendición de cuentas ante daños algorítmicos. Una nueva coalición internacional exige tratar a la infancia como titulares de derechos desde el diseño técnico inicial y no solo como usuarios finales. Adicionalmente, informes de ONU Mujeres alertan que una de cada cuatro activistas sufre violencia digital asistida por algoritmos. Leer informe sobre derechos


Tecnología y seguridad: La Comisión Europea presentó un plan estratégico para gestionar riesgos de la inteligencia artificial avanzada en ciberseguridad. La iniciativa impulsa plataformas de prueba seguras en entornos simulados y exige evaluaciones estrictas de los modelos antes del ingreso al mercado comunitario. Leer plan de ciberseguridad.


El debate sobre la infraestructura tecnológica y la responsabilidad ética avanza con rapidez. ¿Deberían los proveedores de software abrir los datos de consumo energético directamente en las interfaces de usuario? Dejen sus reflexiones abajo.

09 julio 2026

Argentina y la vuelta del negacionismo: la verdad y la memoria frente al poder que la niega

 Memoria y verdad. La negación de la historia vuelve a Argentina


En 1984 viajé a Buenos Aires como secretario general de la Asociación Pro Derechos Humanos de España. Llevaba una documentación, reunida por muchos compañeros durante mucho tiempo: testimonios de familiares de desaparecidos, entre ellos ciudadanos españoles y sus descendientes, hijos y nietos que habían perdido el rastro de sus padres o abuelos en algún centro clandestino de detención, una lista amplia, muy amplia de victimas de la Dictadura Militar argentina. La CONADEP, la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, estaba en pleno trabajo de investigación. La presidía Ernesto Sábato. A él y a los otros miembros de la Comisión, le entregamos esa lista, en una reunión oficial que después quedó recogida en el propio Informe Nunca Más.

Unos meses antes de ese viaje, en plena dictadura, habían llegado miles de postales a la sede de la Asociación. Las enviaba, de forma orquestada, la propaganda del régimen militar. Negaban lo que nosotros denunciábamos. Decían que no había desapariciones, que no había represión sistemática, que se trataba de una campaña de desprestigio contra un gobierno que combatía el terrorismo. Guardé algunas de esas postales durante años. No como curiosidad de archivo, sino porque entendí pronto que la negación no es un fenómeno pasajero, sino una estrategia que se repite cada vez que el poder necesita borrar lo que hizo.

Cuarenta y dos años después, esa estrategia ha vuelto a Argentina, esta vez desde el propio gobierno de Milei.


05 julio 2026

¿Y si el próximo ordenador se cultiva en un laboratorio?

La biocomputación ha cruzado la frontera de lo experimental. Lo que sigue es más complicado.


El transistor lleva setenta y cinco años en el centro de la informática y empieza a mostrar sus límites. Los físicos advierten desde hace años que no es posible seguir miniaturizando los chips indefinidamente: llega un punto en el que las leyes de la física cuántica hacen que los componentes dejen de comportarse como se espera. La industria lo sabe y lleva tiempo buscando alternativas. Las más conocidas son la computación cuántica y los chips que imitan la estructura del cerebro pero en silicio. Hay una tercera, menos visible, que en los últimos dos años ha dado un salto que pocos esperaban: usar biología real, células vivas o moléculas de ADN, para procesar información.

No es una metáfora ni una promesa de laboratorio. En marzo de 2025, la empresa australiana Cortical Labs puso a la venta el primer ordenador biológico del mundo. Se llama CL1, cuesta unos 35.000 dólares e integra cientos de miles de neuronas humanas cultivadas sobre un chip de silicio. Desde Suiza, la startup FinalSpark ofrece acceso a cultivos neuronales directamente desde internet: cualquier investigador puede conectarse, enviar señales a las neuronas y leer su respuesta sin necesidad de tener un laboratorio. El campo tiene nombre propio desde 2023, cuando el equipo del profesor Thomas Hartung en la Universidad Johns Hopkins lo bautizó como inteligencia de organoides.


Lo que ha ocurrido no es que la ciencia haya resuelto el problema. Es que ha demostrado que el problema vale la pena. Y eso ya es mucho más de lo que se podía decir hace cinco años.

02 julio 2026

El Panel Científico Internacional de IA confirma lo que ya se temía: la gobernanza va por detrás

Un análisis crítico del Informe Preliminar del Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial

Vivimos en un momento de inflexión. La inteligencia artificial (IA) ya no es una promesa futurista relegada a laboratorios y páginas de ciencia ficción: es una realidad omnipresente que está reconfigurando silenciosamente las estructuras económicas, sociales y políticas de nuestro mundo. En este contexto, el Informe Preliminar del Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial de  las naciones Unidas representa un esfuerzo valioso, y urgentemente necesario, por ofrecer una lectura honesta, equilibrada y con base empírica de lo que esta tecnología significa para la humanidad.

Pero más allá de los titulares optimistas y los discursos corporativos sobre innovación, lo que el informe revela es una imagen profundamente compleja: una donde las oportunidades coexisten con riesgos sistémicos, y donde los beneficios y los daños no se distribuyen de manera equitativa. Para quienes trabajamos o nos interesamos en derechos humanos y sostenibilidad, el documento merece una lectura detenida y crítica.

El resultado, sin embargo, deja ver algo que ese lenguaje cuidadosamente neutral no logra disimular: la gobernanza de la inteligencia artificial ha quedado estructuralmente por detrás de su desarrollo, y ese desfase no se distribuye igual entre quienes tienen poder para cerrarlo y quienes solo sufren sus consecuencias.


 
El informe documenta primero lo que la tecnología ya hace, y las cifras son notables. AlphaFold ha predicho la estructura de más de 200 millones de proteínas, un recurso que hoy usan más de tres millones de investigadores para acelerar el diseño de fármacos y el estudio de la resistencia a los antibióticos. Los sistemas de IA agéntica en laboratorios químicos autónomos han multiplicado por más de diez la velocidad del descubrimiento de materiales. Más de mil millones de personas usan cada semana algún sistema de IA conversacional. Son logros reales, no promesas.

28 junio 2026

Greenwashing, litigios y prima de riesgo: lo que el clima ya le cuesta a las empresas que no actúan

El Tribunal de Apelación de La Haya anuló en 2024, la sentencia que en 2021 había obligado a Shell a reducir sus emisiones un 45 por ciento para 2030. Shell lo celebró. Pero en el mismo fallo, el tribunal dejó escrito algo que pasó más desapercibido: que la empresa tiene la obligación de limitar sus emisiones de CO2 frente a los ciudadanos, sobre la base del derecho humano a la protección frente al cambio climático peligroso, y que esa obligación la deben respetar compañías como Shell.

Anulan la cifra. Mantienen el principio. Para quienes llevan años litigando contra las grandes emisoras, eso no es una derrota. Es el precedente que alimenta el siguiente caso.

El patrón se repite en la mayoría de los litigios climáticos que las empresas ganan formalmente: el proceso dura años, consume recursos legales considerables, genera cobertura mediática sostenida y construye jurisprudencia que estrecha el margen de maniobra futuro. Los tribunales, caso a caso, van delimitando qué puede decirse, qué debe hacerse y quién responde cuando no se hace. Eso ya es una transformación del entorno competitivo, con independencia del fallo concreto.

24 junio 2026

Los derechos humanos: una idea revolucionaria que todavía no hemos terminado de construir

El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Era una afirmación extraordinaria. Y era, en buena medida, falsa: no como principio, sino como descripción del mundo. En ese mismo momento, cientos de millones de personas vivían bajo regímenes coloniales, dictaduras o sistemas de apartheid que sus propias potencias fundadoras sostenían o toleraban. La Declaración no describía la realidad de 1948. Describía el mundo que sus redactores querían construir. Esa distancia entre el principio y la realidad es, setenta y cinco años después, el tema más urgente de la política mundial.

Una idea que tardó siglos en formularse


La idea de que todos los seres humanos poseen derechos por el mero hecho de serlo es filosóficamente reciente. No tiene más de cinco siglos, y durante la mayor parte de ese tiempo fue minoritaria, perseguida o deliberadamente ignorada.


El primer debate sistemático sobre la dignidad universal ocurrió no en París ni en Filadelfia, sino en Valladolid, en 1550, cuando dos intelectuales españoles discutieron ante una junta de teólogos si los pueblos indígenas de América tenían los mismos derechos que los europeos. Bartolomé de las Casas defendió que sí. Juan Ginés de Sepúlveda argumentó que no. La junta nunca emitió un veredicto claro, pero el debate había ocurrido, y eso importaba: era la primera vez que una potencia colonial se preguntaba formalmente si tenía derecho moral a conquistar.

23 junio 2026

La IA fractura la realidad climática: ¿Cómo los algoritmos deciden lo que sabemos sobre el planeta?

Reseña del informe 'Impacto de la inteligencia artificial en la percepción del cambio climático y la distorsión del ecosistema informativo' (ITA-ECODES, 2026)


Dos personas que viven en la misma ciudad, con acceso a las mismas fuentes científicas, pueden estar construyendo percepciones radicalmente distintas sobre el cambio climático. No porque una mienta y la otra diga la verdad, sino porque los algoritmos que gestionan su dieta informativa les han servido versiones diferentes de la misma realidad. Eso no es una hipótesis ni un escenario futuro: es lo que documenta con metodología experimental el informe que acaban de publicar el Instituto Tecnológico de Aragón y la Fundación ECODES.

La investigación, desarrollada entre octubre de 2025 y junio de 2026 y premiada con el galardón AMETIC IA I+D 2026, parte de una constatación que ya circulaba en la literatura académica pero que pocas veces había recibido verificación empírica directa: la percepción social del cambio climático no depende únicamente de la evidencia científica disponible. Depende, en medida creciente, del ecosistema informativo que rodea a cada individuo. Y ese ecosistema lo configura, de forma opaca y personalizada, la inteligencia artificial.

Un problema con nombre propio


El informe pone nombre a algo que ocurre cada vez que alguien abre Google Discover en su teléfono. A diferencia de Google News, donde el usuario busca activamente, Discover es un feed pasivo que combina historial de búsqueda, ubicación, patrones de interacción y señales del Knowledge Graph (grafo de conocimiento) para decidir qué contenido aparece en pantalla. Sin que el usuario lo solicite ni lo sepa, el sistema ha tomado una decisión editorial. Y esa decisión, multiplicada por millones de usuarios con perfiles distintos, fragmenta la realidad informativa en enclaves que ya no comparten ni los datos de partida.

21 junio 2026

Una renta de transición tecnológica: la pieza que falta en la protección social ante la IA

Lo que dicen los experimentos reales y por qué la IA ha cambiado el debate


La renta básica universal lleva décadas generando discusiones en las que la posición de cada interlocutor suele anticiparse antes incluso de escuchar el argumento. Para unos es la respuesta natural a la precariedad estructural del trabajo; para otros, un incentivo a la inactividad financiado con impuestos que alguien tendrá que pagar. Las dos posturas se sostienen casi siempre sobre intuiciones, no sobre datos. Y los datos, después de varios experimentos reales en distintos países, ya existen.

Lo que ha cambiado en los últimos dos años no son esos datos, que llevan tiempo disponibles. Lo que ha cambiado es la pregunta a la que tienen que responder. Ya no se trata de si una sociedad debería garantizar un ingreso mínimo a toda su población de forma permanente, un debate filosófico de largo recorrido. Se trata de algo más concreto: qué hace una persona que pierde su empleo porque la inteligencia artificial ha asumido sus tareas, mientras intenta encontrar un lugar en un mercado laboral que cambia más rápido de lo que ella puede adaptarse.


Estas líneas revisan lo que los experimentos de renta básica han demostrado, distingue entre la renta básica universal como propuesta permanente y una variante más acotada que está empezando a discutirse en serio, y explica por qué esa variante podría ser una pieza necesaria de la protección social ante la IA, sin que eso signifique adoptar las versiones más maximalistas de la propuesta.

16 junio 2026

La formación que no llega a tiempo ante el avance de la IA

Por qué decirle a un trabajador desplazado que se forme no es una respuesta real

Cuando alguien pierde su trabajo por la automatización, la respuesta que recibe casi siempre incluye la misma palabra: formación. Los informes internacionales la mencionan, los gobiernos la prometen, los servicios de empleo la recomiendan. Es la respuesta políticamente más cómoda, porque no obliga a redistribuir nada: simplemente traslada al afectado la responsabilidad de adaptarse. El problema es que los sistemas de formación disponibles, tal como existen hoy, no están diseñados para lo que se les está pidiendo.

Estas líneas, analizan qué falla en la formación para el empleo tal como funciona actualmente, qué modelos alternativos están surgiendo en Europa, y qué haría falta para que la formación deje de ser una respuesta retórica y se convierta en una herramienta real de protección ante el desplazamiento tecnológico.


 

Un sistema diseñado para otro momento


La formación para el empleo en España y en buena parte de Europa sigue funcionando con una lógica de catálogo. La persona consulta la oferta disponible, elige un curso, lo completa, y espera que eso le abra alguna puerta. Es una lógica con décadas de antigüedad, pensada para un mercado laboral en el que los perfiles profesionales cambiaban despacio, los empleadores sabían con bastante certeza qué iban a necesitar dentro de cinco años, y las cualificaciones tenían una vida útil larga.

15 junio 2026

El día que la Administración Trump apagó la IA para el resto del mundo

12 de junio de 2026, a las 17:21 hora de la costa este, el Gobierno de Trump ordenó a 𝘈𝘯𝘵𝘩𝘳𝘰𝘱𝘪𝘤 suspender el acceso a sus modelos Fable 5 y Mythos 5 para cualquier ciudadano extranjero, incluidos los no estadounidenses físicamente en territorio americano.

𝘈𝘯𝘵𝘩𝘳𝘰𝘱𝘪𝘤 hizo lo único que podía hacer: desactivar ambos modelos para todos los usuarios del mundo, de forma inmediata.

No era un fallo técnico. Era una decisión política.

El motivo alegado es de seguridad nacional, vinculado a un supuesto método para hacer jailbreak a Fable 5. Anthropic discrepa y sostiene que es una vulnerabilidad estrecha, presente también en otros modelos, y critica la falta de un proceso transparente. La empresa calificó la orden de 𝘮𝘢𝘭𝘦𝘯𝘵𝘦𝘯𝘥𝘪𝘥𝘰 y trabaja para recuperar el acceso. Mientras tanto, el resto de sus modelos sigue operativo. Solo los más avanzados quedaron fuera de alcance.


Para un europeo, el episodio tiene una dimensión que va más allá del inconveniente de quedarse sin herramienta.

10 junio 2026

No has perdido tu empleo. Pero un algoritmo decide si lo mereces

 Derechos laborales en la era de la gestión automatizada


Hay una dimensión del impacto de la inteligencia artificial en el trabajo que los grandes debates sobre automatización y empleo tienden a dejar en segundo plano. No es la destrucción de puestos, que genera titulares y moviliza a sindicatos. Es algo más cotidiano y más difícil de ver: los millones de personas que siguen trabajando, que no han perdido su empleo, pero que cada día son evaluadas, instruidas o vigiladas por un sistema que no pueden interrogar, que no les debe explicaciones y que, en los casos más graves, puede costarles el puesto con una decisión que ninguna persona humana ha revisado.

Esa realidad tiene nombre: gestión algorítmica. Y según el documento de trabajo de la OCDE sobre algoritmos en los lugares de trabajo, publicado en diciembre de 2025, el 79% de los gestores en los principales países europeos encuestados afirma que su empresa usa al menos una herramienta algorítmica para instruir, supervisar o evaluar a los trabajadores. En Estados Unidos, la cifra alcanza el 90%. No estamos ante un fenómeno marginal ni limitado a las plataformas de reparto. Estamos ante una transformación silenciosa de las condiciones de trabajo que afecta a sectores enteros y que la regulación todavía no ha sabido encuadrar del todo.


 Esta líneas analizan qué derechos tienen hoy los trabajadores frente a los sistemas que los gestionan, qué marcos normativos existen en Europa, qué lagunas quedan y qué anticipa la primera sentencia española que ha puesto a la IA en el centro de un conflicto laboral con resolución judicial.

02 junio 2026

Hackeando al humano: Por qué tu cerebro está programado para caer en el phishing (y cómo reprogramarlo)

La psicología que hace que piques aunque sepas que es una trampa


El correo llega a las 14:37. El asunto anuncia un cargo no autorizado en la tarjeta corporativa. El remitente parece el banco de siempre. El cuerpo del mensaje incluye un enlace para cancelar la operación. Quien lo lee conoce de sobra las señales de alarma. Has completado tres cursos de concienciación este año. Sabes que no debes pulsar enlaces sospechosos. Y aun así, tres segundos después, el clic ya se ha producido. El dedo se movió antes que el juicio. 

Este desenlace no responde a la ignorancia, sino a una asimetría radical entre la velocidad del estímulo y la velocidad del análisis. La neurociencia cognitiva, y en particular el modelo de procesamiento dual que popularizó Daniel Kahneman, ofrece un marco que explica por qué el conocimiento teórico se desmorona en el momento exacto en que más falta hace.


 El conocimiento no siempre gobierna el comportamiento. Eso no es una debilidad personal. Es una característica estructural de cómo funciona el cerebro humano. Y es precisamente esa característica la que los ingenieros sociales llevan décadas explotando con una eficacia que no deja de crecer.

30 mayo 2026

Naciones Unidas convierte la inacción climática en responsabilidad jurídica

La Asamblea General de Naciones Unidas acogió formalmente la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre el cambio climático. El resultado, 141 votos a favor, 28 abstenciones, 8 en contra, dice más sobre el estado del multilateralismo climático que cualquier declaración de intenciones.

El 20 de mayo de 2026, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó una resolución que recoge formalmente la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre las obligaciones de los Estados frente al cambio climático. No es un documento técnico ni un acuerdo de financiación. Es algo más difícil de conseguir: un consenso político amplio sobre lo que los Estados deben hacer, y sobre las consecuencias de no hacerlo.

El resultado fue claro. 141 países votaron a favor. Solo 8 en contra.

El cambio que introduce la Opinión Consultiva


La Opinión Consultiva fue solicitada por la propia Asamblea General en 2023, tras una iniciativa impulsada por Vanuatu y un grupo de pequeños Estados insulares, que llevan años en primera línea de los efectos del cambio climático sin haber contribuido de forma significativa a causarlo.


25 mayo 2026

Magnifica Humanitas: la postura del Papa León XIV sobre la IA y el paradigma tecnocrático

El diagnóstico: un cambio de época con riesgos reales


León XIV parte de una constatación sencilla: vivimos una transformación sin precedentes. La digitalización, la robótica y la inteligencia artificial ya no son tendencias emergentes; están tejidas en el tejido de la vida cotidiana, moldean decisiones colectivas y modifican el imaginario de sociedades enteras. Lo que preocupa al Papa no es la tecnología en sí, sino la concentración del poder que la sostiene. En el pasado, los estados orientaban la innovación. Hoy lo hacen actores privados transnacionales con recursos superiores a los de muchos gobiernos, operando con escasa transparencia y rendición de cuentas.


La IA: herramienta valiosa pero no neutral


El Papa dedica varios apartados a describir qué es y qué no es la inteligencia artificial. Es explícito: estos sistemas imitan funciones de la inteligencia humana, la superan en velocidad y cálculo, pero no experimentan, no tienen cuerpo, no conocen el amor, la amistad o la responsabilidad. No poseen conciencia moral. Cuando generan respuestas que parecen empáticas o comprensivas, simulan algo que no habita en ellos.

La IA genera riqueza. El Estado asume los costes. Eso debe de cambiar.....

En febrero de 2026, el Congreso de los Diputados acogió la jornada Tax the Robots?, impulsada por varios grupos parlamentarios, con una pregunta en el centro del debate que llevaba años circulando en seminarios académicos y documentos de organismos internacionales pero que rara vez había llegado tan lejos en la política española: ¿Deben las empresas que sustituyen trabajadores por sistemas inteligentes contribuir al coste social de esa sustitución? No era una propuesta técnicamente nueva. Era la primera vez que se planteaba con esa claridad en sede parlamentaria, con representantes de todos los grupos, economistas y juristas laborales en la misma sala.

La reacción fue la previsible. Adhesiones desde la izquierda, rechazos desde las patronales y los sectores más liberales, y un silencio calculado desde los partidos que preferían no pronunciarse sobre algo tan políticamente incómodo. 

Lo que nadie hizo fue negar que el problema que la propuesta intenta resolver existe.