La influencia de los algoritmos en la opinión pública, especialmente en contextos electorales, es un tema de preocupación creciente en la era digital. Estas herramientas tecnológicas, desarrolladas y utilizadas por grandes corporaciones, tienen la capacidad de moldear percepciones, manipular información y, en consecuencia, afectar procesos democráticos.
Su diseño busca maximizar la interacción del usuario, favoreciendo contenido sensacionalista que genera mayor atención y, a menudo, promueve la desinformación. En épocas electorales, estas estrategias pueden dar paso a la proliferación de narrativas polarizadoras y afirmaciones exageradas, distorsionando la perspectiva del público y limitando su capacidad para tomar decisiones basadas en hechos.