Hoy en día la tecnología no es solo una herramienta más, sino que se ha convertido en parte esencial de nuestras vidas. Influye en cómo hablamos con los demás, cómo encontramos información, cómo trabajamos, estudiamos e incluso en la forma en que se llevan a cabo los conflictos. La tecnología está en casi todos los aspectos de la sociedad. Sin embargo, aunque la digitalización trae progreso y nos conecta, también nos enfrenta a retos importantes para proteger nuestros derechos más básicos. Este texto analiza la relación muchas veces complicada entre la tecnología y los derechos humanos, una conexión que marcará el destino de nuestra libertad y dignidad en el futuro digital.
Vivimos en una época donde la tecnología transforma nuestra rutina diaria. Las herramientas digitales han hecho más fácil el trabajo, la comunicación y el acceso a la información, pero si no se usan con cuidado y responsabilidad pueden poner en riesgo nuestros derechos fundamentales.
“La tecnología puede ser un aliado formidable de los derechos humanos, pero también puede ser un instrumento de violaciones y exclusión”. António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos debe garantizar las libertades básicas y dignidad a todas las personas, pero la llegada de internet y las nuevas tecnologías ha creado retos importantes. Ahora, derechos como la privacidad, la libertad de expresión, el acceso a la información y la igualdad de oportunidades ya no pueden entenderse al margen de las influencias tecnológicas. Están influidos por la tecnología y seriamente afectados por el mundo digital y las tecnologías emergentes, como la IA o los avances de la neurociencia. Es obvio, que necesitan ser revisados para protegernos en el entorno tecnológico actual y futuro.
Por esto, es fundamental analizar cómo se cruzan la tecnología y los derechos humanos: para identificar riesgos, potenciar beneficios y asegurar que los avances científicos realmente contribuyan a sociedades justas y sostenibles.
Principales derechos afectados por la tecnología
Derecho a la privacidad: Es nuestro derecho que nuestra información personal esté segura. Hoy, nuestros datos pueden ser vigilados, robados o usados sin permiso. Expertos como Helen Nissenbaum destacan. “La privacidad no es solo control sobre la información, es también el contexto en el que se comparte”. La vigilancia masiva por gobiernos o empresas, el robo de identidades o la falta de control sobre los datos personales son algunos de los peligros que hay que vigilar.
Derecho de acceso a la información: Todos deberíamos poder buscar y recibir conocimientos libremente. Internet ayuda, pero todavía hay personas sin acceso, hay bloqueos de contenido y los algoritmos pueden limitar lo que vemos.
Tim Berners-Lee, inventor de la web nos indica que: “El poder de la Web está en su universalidad. El acceso por cualquier persona, independientemente de su discapacidad, es un aspecto esencial”.
Las brechas digitales: no todos tienen acceso igual a internet, la censura y bloqueo de contenidos, los algoritmos que controlan lo que vemos, limitando la diversidad de información, son algunas de la amenazas a los que se enfrenta la protección de los Derechos Humanos.
Derecho a la libertad de expresión: Debemos poder compartir ideas sin miedo. Internet ha abierto espacios para hacerlo, pero hay problemas como el acoso, la censura y amenazas a quienes hablan en línea. La ONU apoya que este derecho debe protegerse tanto en el mundo digital como fuera de él. Los discursos de odio y acoso en línea, la censura de contenidos legítimos por políticas automatizadas y las amenazas a periodistas y activistas digitales están en el orden del día de la sociedad actual.
Derecho a la igualdad: La tecnología no debe agrandar las desigualdades ni hacer que ciertos grupos sean excluidos. A veces, los algoritmos pueden ser injustos y algunas personas pueden quedar fuera del acceso a la tecnología por su situación social, género o discapacidad. Joy Buolamwini del MIT destaca: “Sin acciones deliberadas, los sistemas de inteligencia artificial pueden amplificar los sesgos y las injusticias sociales”. Los algoritmos pueden repetir o aumentar los prejuicios que ya existen, la exclusión digital de comunidades vulnerables, las limitaciones de acceso a la tecnología para mujeres, pueblos indígenas o personas con discapacidad, etc.. ponen en jaque el derecho a la igualdad.
Derecho a la educación: La tecnología puede ofrecer aprendizaje a más personas, pero si no todos tienen acceso a internet o dispositivos adecuados, esas diferencias pueden crecer. La falta de acceso a las redes o a dispositivos en zonas marginadas. La calidad variable, manipulada y parcial de la información online retrasa la realidad del Derecho a la educación para todos.
Derecho al trabajo con condiciones dignas: El teletrabajo y la automatización han cambiado el trabajo. Hay más oportunidades, pero también nuevos riesgos, como la pérdida de empleos por las máquinas o trabajos poco protegidos en plataformas digitales. Shoshana Zuboff dice: “El futuro del trabajo dependerá de nuestra capacidad para proteger los derechos humanos en el entorno digital”. La automatización elimina trabajos repetitivos que exigen reconversión laboral. Las nuevas tendencias empresariales digitales que pueden explotar la mano de obra sin regulaciones claras son algunos de los retos que se van a ampliar en los próximos años para poder garantizar este derecho.
La tecnología puede ayudar a mejorar los derechos humanos
A pesar de estos desafíos, existen múltiples casos donde la tecnología ha respaldado los derechos humanos y han generado cambios positivos; algunos ejemplos:
- Plataformas de datos abiertos permiten controlar a los gobiernos.
- Aplicaciones de telemedicina hacen que más personas accedan a servicios de salud.
- Herramientas para denunciar abusos protegen a víctimas.
- Recursos educativos gratuitos dan oportunidades a quienes más lo necesitan.
- Etc....
Vint Cerf, pionero de internet, comenta: "La tecnología puede ser una fuerza para el bien si se usa para empoderar a los más vulnerables”.
Riesgos y amenazas: ¿Qué Tenemos que vigilar en defensa de los Derechos Humanos?
Hay peligros desde los que de la Sociedad Civil debemos tomar conciencia, que hay que vigilar y reivindicar una solución regulada a los mismos, entre otros:
Vigilancia masiva y pérdida de privacidad: Sistemas de reconocimiento facial, escuchas masivas, rastreo por GPS. Todo esto pone en peligro el derecho a la privacidad y puede aumentar el control social y político.
Manipulación y fake news: Bots automatizados, noticias falsas y campañas de desinformación erosionan el derecho a la información fiable y pueden influir en elecciones o generar pánico social.
Exclusión y desigualdad: Si los beneficios de la tecnología quedan solo para quienes ya tienen acceso o recursos, aumentará la brecha entre ricos y pobres, o entre países desarrollados y en desarrollo.
Algoritmos “caja negra”: Muchos algoritmos, especialmente los que deciden sobre empleos, créditos o justicia, son opacos. Si no se auditan ni se hacen transparentes, pueden discriminar sin que las personas afectadas entiendan por qué.
¿Qué podemos hacer? Acciones de la Tecnología y los Derechos Humanos
Para enfrentar estos retos, es importante que desde la Sociedad podamos trabajar y exigir los cambios necesarios para el respeto a los Derechos Humanos en esta era digital, con acciones como:
Alfabetización Digital. Promover la Educación sobre el uso responsable de la tecnología, la protección de datos, la veracidad de la información y las reglas de participación online.
Legislación y Regulación Ética. Las leyes deben adaptarse al ritmo tecnológico. Es esencial exigir marcos legales que protejan derechos, regulen el uso de datos, sancionen abusos y promuevan la transparencia.
La jurista y experta en ética digital, Carissa Véliz, sostiene: “La protección de los datos personales es una cuestión de poder. Sin regulación, los ciudadanos pierden su capacidad de decidir sobre sus vidas”.
Participación Pública y Diálogo. La tecnología no debe ser solo cosa de expertos. Es deber de todos participar en el debate sobre cómo queremos que los avances afecten a nuestra sociedad, promoviendo la inclusión y escuchando distintas voces.
Promoción de la Innovación Responsable. Exigir que empresas y gobiernos utilicen la tecnología para cerrar brechas y construir sociedades más justas, priorizando la ética y el bienestar común.
Crear Comunidades Digitales Inclusivas. Construir redes, compartir buenas prácticas y denunciar las injusticias en el espacio digital.
Cathy O’Neil, matemática y autora sobre algoritmos inteligentes, advierte: “La transparencia y la rendición de cuentas son esenciales en cualquier sistema algorítmico que impacte en la vida de las personas”.
En resumen, debemos usar la tecnología de manera crítica y responsable para que siga ayudando a las personas y no se convierta en un riesgo para nuestros derechos.
Es importante que pensemos bien cómo usamos la tecnología, nos informemos y exijamos que quienes la crean y regulan sean responsables. También necesitamos que ciudadanos, gobiernos, empresas y científicos trabajen juntos. Solo así la tecnología podrá mejorar la vida de todos y todas y poner la innovación al servicio de la humanidad.
